M. Albarrán Santiago: Hacia una evaluación más efectiva de la enseñanza/aprendizaje de la composición escrita en el enfoque gramatical (2007)

Albarrán Santiago, M. (2007). Hacia una evaluación más efectiva de la enseñanza/aprendizaje de la composición escrita en el enfoque gramatical (modelo oracional). Legenda Nueva Etapa, 12(9), 32-43.

Revisión

El autor plantea que el enfoque gramatical es el más difundido en la enseñanza de la escritura en virtud de su antigüedad, puesto que los otros enfoques (funcional, procesual y de contenido, de acuerdo con Cassany, 1990) aparecieron solo en la segunda mitad del siglo XX. A pesar de ello, señala que el modelo es altamente criticado, tanto desde lo teórico como desde lo experimental, puesto que, en general, el conocimiento de la gramática no mejora las producciones escritas de los estudiantes.

En cuanto a la evaluación de la escritura en este enfoque, el autor señala que se presentan las siguientes características:

  • se basa en un producto final, “sin darle importancia al proceso de aprendizaje ni a las destrezas para utilizar [los conocimientos gramaticales] en la producción de escritos” (p. 36);
  • es de carácter sumativo, y obvia la evaluación diagnóstica y formativa;
  • se evalúa con números o letras que no explicitan nada sobre las fortalezas o debilidades del educando;
  • utiliza técnicas e instrumentos tradicionales de evaluación: “pruebas escritas objetivas y de desarrollo” (p. 37);
  • tiene como protagonista a la ortografía;
  • prefiere la evaluación mecanicista (dictados, llenado de espacios, segmentación…) a la creatividad;
  • restringe el rol de evaluador al profesor, pues solo él tiene los conocimientos para evaluar la gramática, y
  • considera que “el educando sólo debe limitarse a escribir pequeños textos con la finalidad de demostrar que es capaz de memorizar las reglas de la gramática; utilizar un léxico rico, culto y apropiado; aplicar correctamente las normas ortográficas” (íbid.).

A pesar de que algunos autores, como Cassany, Luna y Sanz (2001) señalen que estos conocimientos son inútiles, Albarrán propone que evaluar bajo este enfoque es útil porque, en general, el conocimiento de la gramática en cuanto reglas generales permite producir textos de mejor calidad, auto y coevaluar con más efectividad, y contribuir al mantenimiento de la herencia cultural. Por ello, propone nuevas estrategias para enseñar y evaluar la gramática en los contextos educativos en seis dimensiones.

Qué y cómo evaluar la gramática. Se debe seguir evaluando la ortografía, la morfosintaxis y el léxico. Sin embargo, debe evaluarse de modo que la revisión permita detectar y superar las dificultades de cada alumno, y además este “utilice de manera funcional lo aprendido de la gramática” (p. 38).

Quién y con qué evaluar. No solo debe evaluar el profesor, sino que también el propio alumno y los compañeros de clase. Los instrumentos deben ser variados: “la observación, la entrevista, la autoinformación, el análisis de composiciones escritas producidas por el alumnado (…), la lista de cotejo, escalas de estimación, registros descriptivos, diarios de clase, portafolios, etc.” (p. 39).

Cuándo y para qué evaluar. Debe evaluarse antes, durante y después de las unidades de aprendizaje, de modo de poder determinar puntos de partida y niveles de avance y de logro. Es decir, deben realizarse “evaluaciones de manera continua con la participación activa del alumnado” (p. 42).

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